domingo, 2 de octubre de 2011

Momentos musicales II

Arribo amb un dia de retard, me sap greu, però ja saps que hi ha coses que no se poden forçar.

Por ejemplo tres sofás sin formar un triángulo y un televisor donde cualquier centro hubiera deseado estar. Entonces, ella, y luego, yo. Pongamos también varias almohadas y cojines y mantas y muchas comodidades. También una noche muy larga, o un día muy corto, o una soledad demasiado poco espaciada. Digamos que no hay distancia ni tampoco queda tiempo. Digamos que nos encontramos ayer y hoy todavía estamos juntos, sin más separación que la que hay de aquí a la luna; o entre dos puntas de un peine, o quizá del inicio del dedo al final del ademán.
Supongamos que compartimos sofá habiendo dos libres: se da el caso y entonces cabellos, manos, perfumes y también tiene que haber pies (fríos), susurros de ropa deslizándose y ruido de fondo: tal vez el televisor, tal vez nuestras voces, tal vez los bostezos que nos impedían conversar.
Y no apoya la cabeza ni estira las piernas ni se deja mecerse el pelo ni me mira. ¡Mira! Que me quedo sin aire (si no me mira) y me pregunto si tiene sentido. ¿Lo tiene? No, claro que no. ¿Por qué no te tumbas? No me hagas cosquillas. Y nos separamos.
Cómo explicarle a alguien que no quieres sexo. No quieres mirarle lascivamente las tetas, ubres, mamas, pechos, etc. No quieres deslizar con cuidado la mano en sus glúteos y apretar con decisión dispuesto a descubrir qué significa la palabra "terso". Cómo explicarle a alguien sin palabras que a veces unas manitas (en diminutivo) agarradas, un abracito (o abrazote esta vez) y quizá un besito (nada de besotes ahora) pueden ser todo lo que se necesita. Cómo explicarle esto sin ser tachado de gay, marica, afeminado, paleto, cazurro, imbécil, tonto, idiota, inmensamente gilipollas etc. Cómo explicarle a ella sin soltar prenda que la ternura puede ser lo que más necesitamos las piedras.
Entonces, ella, y luego yo me fui a dormir.

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