martes, 4 de octubre de 2011

Momentos musicales IIIII (V)

Hablamos de algo cotidiano como tomar un vaso de agua a las tres de la madrugada de un miércoles cualquiera. Mañana hay clase a eso de las ocho y qué más da una hora de más, una de menos, si al fin y al cabo el sueño y el cansancio se disputarán el dominio de mi cuerpo. Hablemos de que gana el sueño mientras que los codos están apoyados en una mesa de madera y entonces, entre cabezada y cabezada, llega a la mente aquel verano lejano, lejanísimo: verde por todos lados, agua donde quieras dirigir la mirada; bichitos y tiempo libre y desayunos a la hora de comer y un calor insoportable. Hablaríamos de un calor igual que aquél sufrido cuando sus manos se posaban en las mías y digo posaban por no decir que encajaban. Parecían echas a medida y me hacían sudar copiosamente pero no las hubiera soltado por nada del mundo. Tan cálidas, tan frías, qué sé yo cómo las recuerdo; tan suyas como tan poco mías y las mejillas sonrosadísimas y calor, calor, calor insoportablemente agradable porque provenía de su piel y de su cuerpo y de su...
Hablamos de algo cotidiano como terminarse el vaso de agua dejando la frase a medio construir en el inconsciente. Llevaba por lo menos tres días sin pensar en ella.
No sabía que tres meses pudieran durar tan poco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario